jueves, 7 de enero de 2010

Heraldos del Porvenir

¿Qué haríais si os dijeran que os queda 1 mes de vida?
¿Acaso nunca os habíais planteado esta pregunta?
Con la muerte de una persona querida todos recordamos sus últimas palabras hacia nosotros, sus consejos, sus besos y abrazos, cómo reían y se alegraban por nuestros éxitos y su llanto imparable y desconsolado ante cualquier oposición que nos deparaba la vida, es algo que jamás se olvida pero... ¿y si tuviérais tiempo para despediros llegado vuestro momento y así dejar un legado imborrable a vuestros seres queridos?
Seguramente el pensamiento variará en función de la edad, así los jóvenes siempre hemos pensado en que disfrutaríamos al máximo de nuestros últimos dias mediante juergas infinitas, viajes que jamás hubiésemos podido hacer, etc, pero, pensándolo fríamente... ¿qué diríamos a esas personas que nos importan y sufren tanto o más que uno a nuestro lado nuestro sufrimiento y posible marcha?
Llamadme frívolo si queréis pero yo lo he hecho, he pensado en ese momento pues nadie es libre de que le llegue y... ¿sabéis a qué conclusión he llegado? A NADA, NINGUNA. Es tan difícil pensar en algo así...
En mi caso en concreto no tengo alineación religiosa alguna, me muestro totalmente escéptico ante la existencia de cualquier ser superior y todo lo que le rodea (paraísos, ángeles y demonios, etc.), me resisto a pensar en ello aunque ya me explayaré respecto a lo que pienso sobre las religiones más adelante. Para mí una persona que muere es irrecuperable, es en vano el pensar en resurrecciones ni reencarnaciones ni en ninguna otra tontería que se le parezca, es "insustituible", una pérdida irreparable la cual será más o menos importante para cada uno según el roce, parentesco y afinidad con dicha persona. Es por ello por lo que hay que vivir la vida intensamente, vivir cada momento y cada dia como si fuera el último, nadie está libre de caer en desgracia en cualquier momento y llegado el último de nuestros días, ese será, pese a lo que muchos digan, el más amargo y recordado por quienes nos rodean.
Por desgracia he vivido varios de estos momentos en mi vida y sinceramente... ENVIDIO absolutamente a aquellas personas que viven la vida pensando y creyendo que al morir, sus seres queridos les estarán esperando en el más allá (paraíso) junto a Dios, Jesucristo y la madre que los parió, habiendo dejado la vida terrenal en aras de una eternidad envidiable.
Pese a todo ello, si el tránsito por la vida es un mero trámite para ganarnos la inmortalidad y la eternidad en un mundo mejor según dichos creyentes... ¿por qué en lugar de los ritos funerarios que se llevan a cabo con tanto dolor y tristeza... por qué no se organizan celebraciones por todo lo alto por ese ser que alcanza lo divino? ¿acaso vamos todos al infierno y por eso se despide con tanta pena?


Cada persona forja su propia grandeza, los enanos permanecerán enanos aunque suban a los Alpes

1 comentario:

Anónimo dijo...

¡Bravo! (Para que decir más)